Manifiesto en defensa de la calzada romano-medieval de Ubrique a Benaocaz

26 de julio de 2004

CONSIDERANDO

1. Que la calzada romano-medieval que une Ubrique y Benaocaz se encuentra catalogada en la Carta Arqueológica de Benaocaz elaborada por el arqueólogo Luis Javier Guerrero Misa, siendo tenida por un ramal de la vía que comunicaba Carteia (actual Carteya, junto a San Roque en la bahía de Algeciras, principal puerto del Estrecho de Gibraltar en la Edad Antigua) con Astigi (actual Écija, en el valle del Guadalquivir, entonces cabeza de convento jurídico); la proximidad del emplazamiento de Ocuri debe entenderse como una situación estratégica que los romanos aprovecharon al hacer pasar su viario junto al oppidum ibérico, que supondría un enclave que facilitaría el control y la vigilancia del paso por la calzada de hombres, animales y mercancías.

2. Que se constata que atravesaba el actual casco urbano de Ubrique, ya que existía otro tramo a la salida de la población por el extremo opuesto, por lo que los primeros 700 metros del trazado puesto en cuestión pertenecen indudablemente a una vía que tenía un desarrollo más amplio (CABELLO JANEIRO, Manuel: Ubrique, encrucijada histórica. Ubrique, 1987, pp. 147 y ss., esp. 148: “En las Actas Capitulares [del siglo XIX] (...) al conceder el municipio ciertas licencias para obras, invariablemente aparecían las palabras ‘calzada’ o ‘camino de la Socorrita’, pero no refiriéndose a las ya conocidas (...) sino que esta calzada estaba en el extremo opuesto del pueblo, en su sentido longitudinal y hacia el Mojón de la Víbora (...), otras ‘junto al cementerio’ (refiriéndose al desaparecido camposanto que hasta 1900 existió en los jardines actuales del Jesús) (...). Entre ambos sitios, ‘Socorrita’ y ‘antiguo cementerio’ mediaban unos dos kilómetros, aproximadamente, y a lo largo de su trayecto se le aplicaba popularmente el nombre de ‘calzada’.”).

3. Que podemos documentar reparaciones periódicas (anuales en algún periodo) hasta el siglo XVIII al menos, lo cual demuestra que era vía de uso habitual para el tránsito entre las poblaciones de Ubrique y Benaocaz hasta la apertura de las carreteras actuales por diferentes trazados y, consiguientemente, debía mantenerse en buen estado (Biblioteca Nacional (Madrid), manuscrito 19.540, de mediados del siglo XVIII, estudiado por D. Antonio Domínguez Ortiz (Sociedad y Estado en el siglo XVIII español. Barcelona, Ariel, 1976, p. 224) y trascrito en JURADO SÁNCHEZ, José: Caminos y pueblos de Andalucía (siglo XVIII). Sevilla, Editoriales Andaluzas Unidas, 1989. En su página 118 se lee: ”El camino que de esta villa [Benaocaz] sale para la de Ubrique (...), sin embargo de repetidos aliños que anualmente se le hace, es trabajoso su tráfico”).

4. Que la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, en su informe sobre el camino romano-medieval de Ubrique, firmado en Cádiz el 16 de enero de 2003 por el arqueólogo Ángel Muñoz Vicente, confirma que se trata del primer tramo, de unos 700 metros, de la calzada que unía Ubrique y Benaocaz y, en consecuencia, considera “que cualquier actuación que se proyecte en este tramo del camino debería incluir un ESTUDIO PREVIO DE DIAGNÓSTICO mediante la realización de una serie de catas, al objeto de definir los niveles de conservación que presente”. El mismo informe contempla “la posibilidad de que el empedrado no se haya perdido y subsista bajo la capa de tierras y materiales de obras contemporáneas que se aprecia en superficie”.

5. Que la causa de que en la actualidad el primer tramo esté deteriorado es el paso indiscriminado de vehículos y la impunidad con que se ha permitido este deterioro. Ya en 1993 se efectuaron obras de recuperación y se recomendaba su total restauración (en el informe redactado al efecto por la arqueóloga Natalia Cabello Izquierdo).

6. Que es un elemento fundamental de nuestro patrimonio histórico-artístico y etnológico, desempeñando un importante papel en la promoción del turismo tanto cultural como medioambiental, siendo valorado así desde numerosas entidades, como el propio Ayuntamiento de Ubrique (en su web http://www.ayuntamientodeubrique.org: ”Calzada romana del siglo I a. C., buena conservación, de interés paisajístico y etnológico (...). La calzada está bien conservada, se puede apreciar su trazado y su alcantarillado”), o la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, que la incluye entre la más selecta oferta turística de la provincia de Cádiz en un buen número de folletos, mapas y publicaciones (como el distribuido recientemente -25 de julio de 2004- por el diario El País).

7. Que en un escrito remitido el 26 de julio de 2004 a esta asociación por el Departamento de Catalogación e Inventario del Servicio de Protección del Patrimonio Histórico Andaluz de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se dice que el hecho de que la calzada “no ostente protección individualizada, no implica que dicho bien, cuyo valor patrimonial arqueológico está constatado, carezca de protección según las leyes que nos rigen”.

8. Que se están perdiendo elementos de nuestro patrimonio histórico-artístico y cultural, como ocurrió el pasado 10 de agosto de 2003 con la demolición de la Antigua Plaza de Toros casi centenaria, o puede ocurrir con otros inmuebles si no se acometen las actuaciones preventivas necesarias, como las iglesias de San Juan de Letrán (s. XVII, rehecha en el XIX) y San Pedro (s. XIX), por ejemplo, de modo que no podemos permitir que el patrimonio ubriqueño siga desapareciendo, por desidia, intereses económicos o cualquier otra causa.

SOLICITAMOS

1. Que no se permita ninguna actuación que ponga en peligro la integridad de este tramo de la calzada romano-medieval Ubrique-Benaocaz.

2. Que se realice un estudio arqueológico para determinar el estado en que se encuentra este tramo de la calzada, tal como se recoge en el informe emitido por la Consejería de Cultura antes citado.

3. Que basándose en los resultados de dicho estudio se acometa la restauración de este tramo a su estado original, al igual que se ha hecho con notable éxito, en el marco del programa Arqueosierra, en otros tramos de la misma vía en los términos municipales de Benaocaz (tramo Archite-Agua Nueva) y Villaluenga del Rosario (La Manga), y en la calzada medieval de Grazalema (PAVÓN LÓPEZ, Miriam: “Grazalema. La calzada medieval” en SÍGLER SILVERA, Fernando; CARRASCO SOTO, Juan (coords.): Las Siete Villas de la Serranía de Villaluenga (1502-2002). Frontera, repoblación señorial y patrimonio mancomunado en Andalucía. Ubrique, Fundación de las Siete Villas-Tréveris, 2002, pp. 59-67; PÉREZ ORDÓÑEZ, Alejandro: Arquitectura y urbanismo islámicos en la frontera occidental del Reino de Granada: la Sierra de Cádiz. Granada, Universidad, 2004 (en prensa)), así como están documentadas y son potencialmente recuperables las antiguas vías empedradas del término municipal de Zahara de la Sierra (COBOS RODRÍGUEZ, Luis María: Zahara. Memoria recuperada del patrimonio arqueológico. Zahara de la Sierra, Ayuntamiento, 2003, p. 51).

Imagen de la calzada