Arquitectura y urbanismo islámicos en la Sierra de Cádiz

Por Alejandro Pérez Ordóñez

La arquitectura que el periodo andalusí ha legado a la Sierra de Cádiz es, predominantemente, de carácter militar, como corresponde a su carácter fronterizo. Una serie de castillos puntea su geografía, y aún son visibles los restos de algunas cercas urbanas. Pero también hay obras con otro carácter, como el alminar de Benaocaz, reutilizado como campanario de la actual iglesia cristiana, o el original acueducto de Villaluenga del Rosario, además de una amplia red de caminos históricos. En la trama urbana de estas localidades también se puede rastrear aún hoy la herencia cultural islámica. En este artículo veremos, de forma muy resumida, algunos de estos caracteres y elementos patrimoniales que todavía se conservan en este territorio que en la Baja Edad Media constituyó la frontera más occidental del Reino Nazarí de Granada.

Barrio Alto de Benaocaz
Barrio Alto de Benaocaz

La actual Sierra de Cádiz en época andalusí formó parte de la cora de Takurunna, cuya cabecera era la ciudad de Ronda. Región poblada sobre todo por beréberes, distribuidos en grupos tribales que dejaron huella en la toponimia, sabemos que la zona fue escenario de las guerrillas contra el poder cordobés acaudilladas por Umar ibn Hafsun entre los siglos IX y X. Ya en el XI, Ronda constituyó un reino taifa con los banu Ifran, de etnia beréber, al frente. Una vez fundado el Reino de Granada, bajo el mandato de la dinastía nazarí, se detecta la presencia en esta porción más occidental de meriníes procedentes del Magreb, y éstos son los que acaban consiguiendo el poder de la región al entablar una alianza con el monarca granadino Muhammad II, que permitió alcanzar la independencia de Granada y el final de su vasallaje con la Corona de Castilla.

Así, la región montañosa de Ronda se configuró desde antiguo como una comarca con una marcada independencia, y siempre con un acusado carácter de frontera. Ello hizo que abundasen las fortificaciones que protegían los pasos hacia el interior y que los núcleos urbanos se situasen en emplazamientos estratégicos y orientados a la defensa de sus pobladores. Durante el periodo de dominio nazarí, las autoridades rundíes tuvieron la prerrogativa de nombrar a los alcaides de estas fortalezas. Fue ésta la época de mayor actividad militar en la zona, pues entonces formó parte de la Frontera Militar (Frontaria o al-Farantira).

La conquista cristiana de este territorio comenzó por el Norte, cuando en 1327 caen en poder castellano las fortalezas fronterizas de Olvera (al-Wabira) y Torre Alháquime (Bury al-Hakim), asediadas por las tropas del rey Alfonso XI (quien otorga a Olvera una Carta de Población el uno de agosto del mismo año). Torre Alháquime volvería a poder nazarí en 1333. Entretanto, desde el siglo XIII venían los castellanos acercándose una y otra vez a Zahara (Sajrat Abbad) sin éxito, ya que se trataba de uno de los lugares mejor fortificados. En 1407 son tomadas Zahara y Torre Alháquime. Esta última quedaría definitivamente en territorio cristiano, mientras que Zahara fue recuperada por los granadinos en 1481 hasta que cayó finalmente en 1483. Su conquistador, don Rodrigo Ponce de León, tomó el título de Marqués de Zahara. Por su parte, Setenil (Xatanil) conoce ataques de tropas castellanas desde 1407, pero se mantiene inexpugnable hasta la tardía fecha del 21 de septiembre de 1484. Es entonces conquistado por los propios Reyes Católicos, con el Marqués de Cádiz al mando de su ejército, y tras un duro asedio de quince días. Son éstas las últimas conquistas que abren el camino franco hasta las puertas de la mismísima capital nazarí, en la última etapa de la Guerra de Granada.

El sector Sur es conocido en las fuentes como las Siete Villas de la Serranía de Villaluenga. Dichas siete villas eran Archite, Aznalmara (hisn al-Marra), Benaocaz, Cardela, Grazalema (Qaryat Bani Salim), Ubrique y Villaluenga. Cardela fue tomada en 1472, aunque el año siguiente volvió a estar en poder de los granadinos. Tras un periodo de tregua, tropas al mando de Rodrigo Ponce de León, conde de Arcos y marqués de Cádiz, organizaron una razzia contra los pobladores musulmanes de la zona, produciéndose la quema y saqueo de Villaluenga en 1481.La adscripción de este territorio al Señorío de las Siete Villas se produjo mediante un privilegio dado en Jaén, capital del Santo Reino, el 11 de enero de 1490, y firmado por los Reyes Católicos. Tras la sublevación mudéjar de 1500-1501, se inicia un proceso repoblador, al término del cual las siete villas quedaron reducidas a cinco, con la despoblación de Cardela y Aznalmara. Archite quedó abandonado tras una avenida de agua en 1552. Las localidades restantes son hoy municipios de la Sierra de Cádiz, a los que en la Edad Moderna se añadieron El Bosque (surgido al amparo de la residencia señorial de los Ponce de León) y Prado del Rey (una de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena fundadas por Pablo de Olavide en nombre de Carlos III, aunque la mayor parte de ellas se crearon en tierras de Jaén, Córdoba y Sevilla).

Castillo de Olvera
Castillo de Olvera

Olvera

Olvera, la islámica Wabra, al-Wabira o Uryawila, fue conquistada por las tropas del rey Alfonso XI en el verano de 1327. Desde entonces y hasta las campañas iniciadas en 1482 que culminarán con la caída de Zahara y Ronda, siglo y medio más tarde, será la principal avanzada cristiana en la Frontera. El castillo de Olvera presenta muchas modificaciones por obras cristianas posteriores a su conquista. En sus proximidades también se encuentran los castillos de Ayamonte y de Pruna, éste último ya en la provincia de Sevilla.

El casco urbano de Olvera se emplaza en una cumbre orográfica, lo cual condiciona el trazado viario, adaptado al terreno y subordinado a la fortaleza que corona el asentamiento. Podemos diferenciar el núcleo medieval de origen andalusí por los restos del trazado de la muralla andalusí. Se accede a dicho recinto amurallado por una subida en doble recodo (actual calle Calzada), desembocando en la extensa plaza que corona hoy la población, rodeada por la iglesia parroquial de la Encarnación, la Casa de la Cilla (hoy Museo Histórico), y la hilera de viviendas que acogen los accesos al cementerio y al castillo. Rodeando la iglesia se accede al Barrio de la Villa, nombre que alude a su condición de núcleo original de la población. Se trata de un pequeño espacio de calles cortas y estrechas, irregulares, entre las que se cuentan algunos adarves (callejones sin salida que en época andalusí tenían un carácter semiprivado y en ocasiones se cerraban de noche), como las actuales calles Cilla, Recodo y Resolana. Todo el conjunto estaba ceñido por la muralla de la que hoy sólo se conservan los cubos de flanqueo, cuadrangulares (excepto uno semicircular), completamente macizos, construidos en mampostería enripiada.

Torre Alháquime

A sólo cuatro km de Olvera se encuentra el pequeño municipio de Torre Alháquime. El castillo se sitúa en el punto culminante de su casco urbano, sobre un cerro redondeado en la ribera del Guadalporcún. En época andalusí era Bury al-Hakim o Bury Ibn Hakim, asentamiento de la célebre familia rondeña, procedente de Sevilla, de los banu l-Hakim, desde el siglo XI, que terminó por configurarse como hisn de frontera. Dicha familia sevillana llegó a Ronda con sus parientes los banu Abbad, quienes se establecieron en Zahara (Sajrat Abbad). Ibn al-Hakim de Ronda fue el poderoso visir de la corte granadina de Muhammad III (r. 1302-1309) y a él se debe la organización de la Cancillería de Granada (Diwan al-Insa’), de la que fue su arraez. Además, fue maestro y predecesor de Ibn al-Yayyab, quien a su vez lo fue de Ibn al-Jatib, el cual también ocupó el cargo de arraez de la Cancillería y conoció la personalidad y obra de Ibn al-Hakim, según pone de manifiesto en su propia obra. El castillo es una construcción de planta irregular y disposición general oblonga. De él se conservan parte de los muros (muy modificados, ya que albergó el cementerio de la población) y algunas torres, además de una puerta (hoy existe una segunda entrada, seguramente abierta en época moderna). El aparejo es de mampostería enripiada.

Setenil de las Bodegas

El castillo de Setenil se encuentra integrado con su actual núcleo urbano, siendo identificable con el recinto del llamado Barrio de la Villa, en el punto más alto de la población. El hábitat humano en Setenil es un hecho continuado desde la Prehistoria, como constatan los estudios arqueológicos. Sin embargo, los materiales cerámicos de época medieval documentados son únicamente nazaríes, faltando los de época emiral, califal o almohade.

Fuentes árabes dan las primeras noticias sobre un núcleo estable de población en el actual emplazamiento. En el Rawd al-qirtas se menciona que el 22 de noviembre de 1293 (=21 de du-l-hiyya de 692) el sultán de Marruecos Abu Yaqub entregó al nazarí Muhammad II las fortalezas de Algeciras, Ronda y los castillos dependientes de ambas, siendo uno de ellos el de al-Sitil o al- Xatil. Hasta el siglo XV Setenil se mantiene inexpugnable como uno de los pilares del cinturón defensivo del reino granadino. La toma de Setenil en 1484 es una de las escenas de la Guerra de Granada representadas en las tallas del coro de la catedral de Toledo.

De la antigua fortaleza subsisten la torre principal y una secundaria que flanqueaba la puerta de acceso al recinto, la Puerta de la Villa, hoy perdida, aunque se ha mantenido el trazado en doble recodo de la calle y existe un arco de medio punto de fábrica moderna que indica su emplazamiento.

El casco antiguo de Setenil, incluyendo el castillo, está catalogado como Conjunto Histórico-Artístico por la Junta de Andalucía. Destaca el singular hábitat doméstico formado por viviendas “semitroglodíticas” (así las denominó J. M. Suárez Japón) o “casas-cueva”. No se trata de cuevas excavadas artificialmente, como el hábitat troglodítico de ciertas comarcas de Andalucía oriental (hoyas de Guadix y Baza, entre otras), sino que se aprovecha la pared rocosa del tajo fluvial excavado por el Guadalporcún como fondo de la vivienda y la cornisa extraplomada como cubierta, cerrándose por delante con fachadas y aleros análogos a los del resto de viviendas. Los campos de cultivo no se extienden «junto a» las casas, sino «sobre» las mismas, ya que las viviendas quedan embutidas bajo la roca, y ésta sirve de base a los terrenos cultivables de olivar que a partir de allí se extienden por todo el término setenileño. Incluso se da el caso de existir dos niveles superpuestos de calles y viviendas, al construirse por debajo y por encima de las cornisas rocosas. En un tramo de la calle Cuevas de Sombra, la roca tiene un vuelo tan amplio que no sólo cobija a las viviendas que bajo él se adosan, sino que cubre todo el ancho de la vía, «apoyándose» en las viviendas del lado opuesto, creándose así, durante un trecho de una veintena de m, un auténtico túnel con fachadas de viviendas a ambos lados y un impresionante techo plano de roca caliza natural.

Matrera

La fortaleza de Matrera, de Pajarete o de Almajar, está situada entre Villamartín y Prado del Rey, a 523 m de altitud. Aprovecha una pequeña explanada en alto, entre la campiña y la sierra, en contacto visual con Zahara e Iptuci (Cabezo de Hortales), que conectaría con Cardela y Aznalmara. En 1256 el maestre de la Orden de Calatrava Pedro Yáñez ganó la plaza, que fue donada a la orden en 1257 por Alfonso X. En 1261, sufrió el acoso de los moriscos sublevados en Jerez y fue socorrida, pero se perdió en 1322. Alfonso XI cita su reconquista en 1341, campaña en que se apodera también de Alcalá de Benzaide (Qal’at ibn Sa’id, hoy Alcalá la Real), Priego de Córdoba (Baguh), Rute (Rut) y Benamejí (Banu Basir). En 1342 es donado a la ciudad de Sevilla, junto con las tierras de su demarcación (el «Campo de Matrera», que hoy conforma el municipio de Villamartín), por privilegio rodado, dado el 1 de abril de ese año en Tordesillas. El castillo se divide en dos partes bien diferenciadas: la torre del homenaje, rodeada por un estrecho recinto amurallado, y un gran albacar, circunvalado por una muralla con dos puertas, en la cara occidental la Puerta de los Carros, y en la oriental, la Puerta del Sol. En los muros que rodean a la torre aparece una parte de tapial, forrada con mampostería, práctica frecuente en las construcciones defensivas andalusíes.

Zahara de la Sierra

Zahara es mencionada en las fuentes árabes como Sajrat Abbad o Sajrat Inad, topónimo procedente de al-sajra, que significa peña, haciendo alusión a su emplazamiento en una montaña rocosa. Estuvo en la primera línea defensiva de la frontera castellanogranadina desde los primeros intentos de conquista en el siglo XIII. Tras sucesivas tentativas y escaramuzas, cae en poder de los castellanos en 1407, tomada por el infante don Fernando (que luego sería Fernando de Antequera y Fernando I de Aragón). Recuperada para el Islam en 1481, al romper Muley Hacén (Abu-l-Hasan Ali) la tregua iniciada en 1478, su caída definitiva tuvo lugar en 1483. La villa pasa a engrosar las propiedades de don Rodrigo Ponce de León, que añade a sus títulos el marquesado de Zahara, por documento fechado en Córdoba el 20 de julio de 1485.

En cuanto al castillo, la estructura hoy más prominente es el gran donjon de factura cristiana que se superpuso a la fortaleza islámica, quedando escasos restos de la misma alrededor de la gran torre: paramentos de una pequeña torre cuadrangular y dos pequeños cubos de flanqueo, arrasados completamente, también cuadrangulares. El resto de la muralla era la cerca urbana que protegía el núcleo de población que se desarrollaba en su interior. De éste, se han documentado restos de la mezquita, después transformada en la primitiva iglesia de Santa María de la Mesa, cuyas ruinas consolidadas son visitables.

La torre-donjon es de características muy similares a la de Olvera, con dos plantas y un tiro de chimenea en la superior, culminada en terraza y con las esquinas redondeadas. Otros paralelos son el castillo santiaguista de Segura de la Sierra, Cazorla (Jaén), Pinto, Arroyomolinos (Madrid), Jumilla (Murcia) y Feria (Badajoz).

En el actual casco urbano de Zahara, adosada a la cabecera de la Capilla de San Juan de Letrán, se conserva la llamada Torre del Reloj. Reutilizada como campanario, se trataba originalmente de una torre vigía, como delata su ubicación en lo alto de un espolón rocoso, en situación avanzada del recinto fortificado. Se ilumina con saeteras y vanos rectangulares en su cuerpo superior, previo al cuerpo de campanas. Su planta cuadrada con las aristas redondeadas la relaciona formalmente con la Torre del Homenaje, estando datada en el siglo XVI.

Audita

La fortaleza de Audita, constantemente citada en las crónicas de la Guerra de Granada, se localiza cerca del cauce del Guadalete, en terrenos del Cortijo de la Cañada de Granado, sobre una puntiaguda roca que domina el alto valle del río (hoy embalsado) hasta Zahara. Por su reducido tamaño no debió pasar de ser un punto de vigilancia, y no parece preparada para resistir un asedio.

Simonet cita el topónimo Athith como lugar cercano a Montecorto. Virgilio Martínez Enamorado identifica Audita (al-Tit) con uno de los husun entregados por el sultán meriní Abu Yaqub al nazarí Muhammad II en du-l-qada del año 692 (=24 de octubre de 1293), afirmando que corresponde al lugar que aparece en el Rawd al-qirtas como Tit, con tres grafías diferentes, considerando factible la evolución de éstas a Audita o Abdita.

Los restos actuales del Peñón de Audita consisten en una torre semicircular adosada a la pared rocosa, de mampostería caliza enripiada con lajas de pizarra. Se cubrió con una bóveda semiesférica, de la que se conservan sus arranques y dos desagües que la atravesaron. Dos muros cerraban el recinto formando un ángulo recto: uno orientado E-O que debió alojar la entrada y otro (SN), junto al que se adosa el aljibe que garantizaba el suministro de agua. Al sur, ya al pie del peñón, subsisten otros fragmentos de muros que conformarían un breve circuito inferior con la correspondiente puerta. Audita siempre es citado como «castillo y lugar» en las crónicas, por lo que debió estar habitado aunque fuese de manera dispersa, como el cercano caserío de Gaidovar.

Puerta de la Villa de Grazalema
Puerta de la Villa de Grazalema

Grazalema

El casco antiguo de Grazalema ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Conjunto Histórico en 2003. El núcleo islámico original se identifica con el actual Barrio Bajo, en torno a la Puerta de la Villa. Dicha puerta no se ha conservado, pero existe un entramado de pasadizos en recodo que testimonia su presencia pasada. El resto de vías del Barrio Bajo grazalemeño se trazan radialmente en torno a la Plaza de Andalucía, generando un núcleo compacto y cerrado. Quedan restos de murallas en el sector inmediato a la Puerta de la Villa, embutidas en las casas, pero es muy difícil por ahora determinar el trazado andalusí, ya que Grazalema sufrió importantes modificaciones urbanísticas en la Edad Moderna, como la apertura de la Plaza de España a modo de plaza mayor. En cotas inferiores al Barrio Bajo existe una zona conocida como el Arrabal (calle Ángeles), aunque tal vez no se trate de un arrabal medieval, pues la peligrosidad de la frontera no debió permitir el surgimiento de barrios extramuros hasta su pacificación.

Benamahoma

Benamahoma no aparece citada en las fuentes, debió ser una pequeña alquería. Su topónimo parece responder, según Virgilio Martínez Enamorado, a una «casa de Muhammad» (bina Muhammad), quizá relacionado con el grupo tribal de los banu Muhammad integrado en el tronco de los lamtuna. En Benamahoma se mantienen los únicos festejos de Moros y Cristianos de Andalucía Occidental, con características especiales que los diferencian de los de la Alta Andalucía, el Levante y Aragón. El origen de estas fiestas en Andalucía parece encontrarse en luchas festivas entre nobles y caballeros agrupados en dos bandos, moros y cristianos.

Aznalmara

El castillo de Aznalmara se sitúa en la cumbre de un escarpado cerro rocoso, en el centro del valle del río Tavizna, en contacto visual con las cumbres de Ocuri (Salto de la Mora, Ubrique) e Iptuci (Cabezo de Hortales, Prado del Rey), los cuales enlazan a su vez con Cardela y Matrera. Su topónimo podría proceder del árabe Murur (=paso, travesía) o Marra (=los que cruzan o pasan), en referencia a su situación en el valle del río Tavizna, uno de los accesos naturales a la serranía y de paso obligado hacia el Puerto del Boyar, por donde se continúa hacia Ronda. En 1410 fue conquistado por el infante don Fernando. fue escenario de la Guerra de la Independencia, al asentarse en ella las tropas napoleónicas, como demuestra el hallazgo de una bayoneta francesa en el lugar.

El ingreso en el recinto fortificado se realiza por una puerta en doble recodo, único ejemplo en la Sierra de Cádiz, que ha perdido sus bóvedas y arcos. Hay restos de una cisterna, revestida de hormigón, la de mayores dimensiones en la Sierra de Cádiz. En el centro de la explanada hay otro aljibe, de dimensiones más modestas, que estuvo cubierto con bóveda de cañón en ladrillo, hoy perdida. La técnica de construcción predominante es la mampostería enripiada, de caliza y arenisca locales. No hay restos de tapial, apareciendo el hormigón de cal para las estructuras hidráulicas y el ladrillo sólo puntualmente en arcos y arranques de bóvedas.

Castillo de Cardela, en Ubrique
Castillo de Cardela, en Ubrique

Cardela

La fortaleza de Cardela, o Castillo de Fátima, se sitúa actualmente en el término municipal de Ubrique. Su emplazamiento impresiona en la distancia: una roca cortada con una pared casi vertical, cuyo punto más alto está a 667 m de altitud. Desde allí se domina todo el valle del río Ubrique hasta su unión con el Majaceite (hoy bajo el embalse de los Hurones) y buena parte de las llanuras del valle del Guadalete en torno a Arcos de la Frontera, vías naturales de penetración de las tropas castellanas. El hisn Cardeila es mencionado entre las posesiones del guerrillero Umar ibn Hafsun y también se cita en el Rawd al-qirtas como Qardala, castillo que, junto con otros, fue entregado por el meriní Abu Yaqub al soberano nazarí Ibn al-Ahmar el 21 de du l-hiyya de 692 (=22 de noviembre de 1293), en agradecimiento por su ayuda contra los castellanos. La fortaleza fue tomada por Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz, asistido por su hermano Manuel, en octubre de 1472. Tras esta conquista, don Rodrigo saqueó la alquería de Garciago, cercana a Ubrique. Cardela volvió brevemente a poder musulmán al año siguiente.

La obra defensiva que se detecta es mínima, la defensa vendría dada por el propio relieve abrupto del lugar, a lo que se añadirían las intervenciones mínimas indispensables. En su extremo Norte se alzan los restos de la única puerta exterior del recinto, conservando sólo parte de las jambas con los huecos para los goznes. La fábrica es muy sólida, en sillería bien escuadrada de caliza. Se trata de una puerta de mocheta simple, que es el tipo más primitivo de las puertas de fortalezas andalusíes, lo que puede indicar que la tipología de la fortaleza no es nazarí, sino muy anterior (incluso preislámica, quizá tardorromana). Girando hacia la derecha se llega ante otra puerta tallada en la roca madre, conservándose los arranques de un arco de medio punto. En la parte culminante subsisten dos aljibes, uno mayor y otro menor adosado al mismo. El mayor se cubre con una interesante bóveda apuntada de sillares, pero el acabado exterior es una superficie plana de hormigón, que junto al recubrimiento de grandes sillares bien trabajados por la cara SE avalan la hipótesis, ya defendida por Manuel J. Castro, de que esta estructura sirvió de base a una gran torre cuadrangular, pese a que algunos autores han sostenido que no la tuvo. Hacia el SO, se desarrolla un estrecho pasillo o coracha que conduce a la torre sur.

Qanat de Villaluenga del Rosario
Qanat de Villaluenga del Rosario

El Acueducto (Qanat) de Villaluenga del Rosario

En Villaluenga del Rosario se conserva una estructura hidráulica de conducción de agua a la población, un qanat o acueducto subterráneo, obra de ingeniería característica de la cultura material andalusí. La parte emergente son los registros o pozos cubiertos (qubba) que se suceden de tramo en tramo.

Según Henri Goblot, “les qanats sont une technique de caractère minier qui consiste à exploiter des nappes d’eau souterraines au moyen de galeries drainantes”, y hace notar que los qanats no sirven para captar aguas superficiales y conducirlas subterráneamente para evitar la evaporación, así como que su nota definitoria principal no es la mera alineación de pozos, sino que estamos hablando de la perforación de una galería subterránea, dotada de pozos o lumbreras, que permite la conducción del agua de una capa freática.

El qanat de Villaluenga se extiende a lo largo de un km aproximadamente, desde las faldas de la sierra Peralto, en paralelo al cauce del arroyo Albarraín, hasta llegar al pueblo, donde finaliza su trayecto en la fuente pública de la que se abastecía la población. En los últimos metros, el qanat se convierte en una acequia elevada sobre fábrica de mampostería, que nivela las irregularidades del sustrato de roca caliza.

Las otras partes visibles del qanat son 4 grandes pozos y 16 registros de menor tamaño. Los mayores son estructuras prismáticas, de planta octogonal, cubiertas con bóveda esquifada, de fábrica de ladrillo. Los pequeños son construcciones prismáticas cuadrangulares, de 2 m de lado y otros 2 de altura, cubiertos con bóvedas de medio cañón de ladrillo. Están espaciados entre sí unos 40-60 m.

Villaluenga se sitúa en el corazón hidrográfico de la Sierra de Grazalema, en un terreno alto y permeable que recibe las aguas pluviales y las hace aflorar por múltiples manantiales del entorno, vertiendo tanto a la cuenca mediterránea (el Gaduares o Campobuche nace a pocos metros de la cabecera del qanat, siendo afluente del Guadiaro) como a la atlántica (la Sima de Villaluenga comunica sus filtraciones con el manantial de El Algarrobal, en Ubrique, cuyas aguas alimentan el río Ubrique, subafluente del Guadalete). Las localidades del entorno se sitúan junto a manantiales o cursos fluviales, pero Villaluenga carece de ellos, siendo necesaria la captación de esa agua que abunda pero fluye rápidamente hacia otros lugares.

Benaocaz

El núcleo urbano de Benaocaz ha ido progresivamente descendiendo por la ladera en la que se ubica, quedando abandonadas las viviendas situadas en las zonas más altas. Allí se sitúa el Barrio Alto, también llamado Barrio Nazarí. Aunque los restos arquitectónicos visibles se han datado en los siglos XVII y XVIII, se conserva el trazado urbanístico, la estructura parcelaria y la volumetría de las casas de época islámica. Las calles son estrechas e irregulares, empedradas con guijarros, a veces con guías de ladrillo en “espina de pez”. Los materiales cerámicos más frecuentes localizados son del periodo nazarí. La zona se irá fortificando paulatinamente conforme avanzan las conquistas de los castellanos y sus características morfológicas han llevado al arqueólogo Luis Javier Guerrero a definir Benaocaz como un núcleo fortificado. No se han encontrado restos de muralla, sino que sería el propio entramado de viviendas el que prestaría la protección necesaria a sus habitantes, así como las calles estrechas y serpenteantes. Los gruesos muros, con escasos y pequeños vanos, cumplieron la función de una auténtica muralla.

Archite

Era un poblado que se situaba cercano a Benaocaz, junto a la calzada que comunicaba estos pueblos de la Serranía de Villaluenga. Según Luis Javier Guerrero, arqueólogo que dirigió las excavaciones en Archite, su desaparición se produjo en 1552 debido a una avenida de agua que arrasó el lugar, provocando el brusco abandono de sus habitantes. Es de gran interés la cerámica aparecida en el yacimiento, con un enorme paralelismo con la de Qasr al-Sagir, en el norte de Marruecos, cercano a Ceuta. Esta ciudad fue conquistada por los portugueses en 1458 y abandonada en 1550, quedando despoblada desde ese momento, sólo dos años antes de que le ocurriera lo mismo a Archite. El paralelo cronológico y tipológico es asombroso, quedando claramente manifiesta la unidad cultural del extremo sur de la península Ibérica con el norte de África, estando ambos bajo control meriní. No obstante, aún no se pueden aportar nuevos datos sobre su arquitectura y su trazado urbano, salvo que tendrían características homólogas a las ya descritas para el Barrio Alto de Benaocaz.

Garciago

Garciago, en las cercanías de Ubrique, debió ser una pequeña alquería andalusí. Se detectan materiales arqueológicos (cerámicos, sobre todo) en superficie, pero no se aprecian restos constructivos emergentes, estando pendiente de investigación arqueológica.

Ubrique

El casco histórico de Ubrique ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2003. El núcleo más antiguo se situaría en torno a la actual iglesia de San Antonio, agrupado en irregulares callejuelas sobre un promontorio rocoso. Su emplazamiento es el más agreste de todos, construyéndose las casas entre las peñas, que aparecen por doquier entre las construcciones, incluso en casos espectaculares como el popular Peñón de la Becerra, extraplomado sobre la calle Torre y aparentemente embutido contra la fachada de una de sus casas. Se trató de un núcleo fortificado, como atestiguan los restos de murallas reutilizados e integrados en viviendas, en las calles Torre, Cuestezuela y Callejón del Norte. Se trata de muros de mampostería con sillares en las esquinas, tipo de fábrica que hemos visto en los castillos comarcales de Matrera y Setenil, teniendo otros paralelos en el resto de al-Andalus. Destaca, especialmente, el interesante inmueble de la calle Torre número 47, que por su disposición parece tratarse de una torre defensiva adaptada como vivienda. También el perfecto y regular recodo que traza la pequeña calle Caracolillo, justo frente a esta casa, induce a pensar en la existencia de una puerta en recodo en el lugar, ejerciendo la actual calle Caracol la función de empinada subida hasta el núcleo fortificado.

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Este artículo ha sido publicado originalmente en la revista Arqueología, Historia y Viajes sobre el Mundo Medieval, 41 (octubre 2011). Barcelona, Editorial Toisón, pp. 50-59. ISSN: 1698-0387. Es un brevísimo resumen del libro que publicó en 2009: Sierra de Cádiz andalusí.

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